Una vida plena combina el placer de vivir cada experiencia libremente y el disfrute de marcarte proyectos/objetivos/metas.
“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento”. Película ’12 monos’
Una persona que vive en plenitud no deja de tener problemas. La diferencia es que ésta los encara y decide cómo afrontarlos. Unas veces tocará dejar de sentir, como puede hacer un médico en mitad de una operación; otras, permitir que el agua siga su cauce natural; y otras, por ejemplo, redirigir a la parte de ti mismo que te bloquea o limita.
Esto último le ocurrió a John Nash, premio Nobel de economía en 1994 y protagonista de Una mente maravillosa, que, apoyado por su mujer, mantuvo un esfuerzo constante para controlar sus alucinaciones mentales y logró que no le dominasen.
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Todas nuestras energías van en una única dirección en los momentos en los que nos aceptamos a nosotros mismos. En cambio, cuando esto no ocurre, difícilmente se puede ser fiel a los propios principios o sentir una profunda calma interior. Pretender estar constantemente de júbilo, éxtasis o alegría desbordante es irreal y no es acercarse a la felicidad. No aceptar que se está cansado acaba provocando más fatiga.
“El sentimiento de culpa real surge de la falta de fidelidad a uno mismo, al propio destino en la vida, a la propia naturaleza intrínseca”. Abraham Maslow
El proceso de cambio no es fácil ni agradable. Es habitual que surjan momentos en los que nosotros mismos, otras personas o el entorno nos generen impedimentos o nos hagan cuestionar nuestras capacidades. Lo importante no es la dificultad de conseguirlo, sino mantener el rumbo constante hacia lo que queremos, porque es el camino que nuestro corazón nos llama a recorrer.
“En todo momento tenía en mente lo que quería llegar a ser, es decir, el tipo de jugador en que deseaba convertirme”. Michael Jordan
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Recuerda: siempre puedes decidir qué escoger. Escucha lo que te dice tu cuerpo y sigue el camino que marca tu corazón.
Vive en PLENITUD.