Para poder responder a esa pregunta hay que tener clara otra cuestión, ¿quién va a interesarse por nuestro bienestar si nosotros mismos no lo hacemos? Cada uno debe velar por sus intereses en todo momento. Y eso no es malo en esencia; el conflicto surge cuando únicamente miramos nuestro beneficio, cuando no valoramos lo que le ocurra a los demás y éstos salen perjudicados.
“Todo necio confunde valor y precio”. Anónimo
En la saga ‘Matrix’ hacen que nos cuestionemos: ¿merece la pena vivir como los espectadores de la obra de teatro de nuestras vidas?
[El vídeo preparado no puede mostrarse porque la Ley Sinde no lo permite]
.
Veamos un caso práctico porque la teoría es evidente: Imagina que tienes 16 años y quieres dedicarte a algo en lo que tus padres y maestros están en desacuerdo, ¿sigues a tu instinto o les sigues a ellos? En el libro ‘Mentes extraordinarias’, Howard Gardner narra este mismo caso:
“El genio de Mozart como compositor ya había adquirido su propia dinámica. A los quince años -o incluso antes- ya había dominado todas las posibilidades de su época desde el punto de vista de la composición y se había visto frente a una decisión sin alternativa; o bien continuar repitiéndose a sí mismo con el estilo de un gran experto o aventurarse en nuevas direcciones relativamente inexploradas.
Para avanzar hacia lo desconocido, Mozart tuvo que hacer unas cuantas rupturas muy claras y dolorosas: con los maestros que le habían servido de modelo, con las prácticas aceptadas y, la más dolorosa de todas, la ruptura con su propio padre”.
.
Dado que nadie sabe hasta dónde puede llegar nuestro potencial, si nosotros no apostamos por él ¿cómo va a materializarse? Mozart tuvo este dilema con 15 años, un caso excepcional, pero la intención no es buscar comparaciones con un genio, sino que seas consciente de la importancia de su decisión: tuvo que superar un entorno adverso, la creencia social de que eso que quería hacer era desperdicar su talento.
Algo que puede servirte como ayuda para tomar una decisión es poner a un lado de tu balanza de satisfacción personal lo que ganas y en el otro lo que pierdes al emprender cada camino.

Observar su equilibrio teniendo en cuenta las consecuencias de cada elección puede servirte para ver que quizá todavía no sea el momento de iniciar el cambio, o que debes comenzar a poner límites a los demás e impedirles que decidan la vida que te toca vivir.
“A veces la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo”. Película ‘Million Dollar Baby’
¿Cuál es la situación ideal a alcanzar? Aquella que concluya en un acuerdo en el que ganen las dos partes; algunas veces será muy beneficioso para nosotros y otras deberemos ceder para lograr un bienestar global. Una clave, pues, está en gestionar el conflicto de valores.
“El valor es un criterio para elegir y, en consecuencia, para ejercer nuestra libertad”. Pedro Hernández
Para ello es preciso generar un espacio de entendimiento dirigido a la colaboración, una negociación en la que cada una de las partes sume. Entra en juego también la canalización de nuestras emociones, que debemos dirigir hacia la consecución de nuestro objetivo, en lugar de malgastar nuestra energía en ataques personales.
Se puede aprender a des-enemistar emoción y razón, a utilizar lo mejor de cada una de ellas; y debemos conseguir establecer una sociedad en la que lo promovamos entre todos.
Vive en PLENITUD.
.